Benedicto
XVI, nuestro Papa Se
escribe una nueva página en la Historia de la Iglesia con la elección
del Sumo Pontífice
 A
las 5:56 pm del martes 19 de abril, en el tejado de la Capilla Sixtina
apareció humo blanco. El tañir de las campanas diez minutos
después del humo confirmó el signo. El nuevo Pontífice
había sido elegido en la cuarta ronda de votaciones del segundo
día del Cónclave.
Según
anunció el cardenal chileno Jorge Medina, el nuevo Papa es el cardenal
alemán Joseph Ratzinger, quien eligió el nombre de Benedicto
XVI.
El
humo blanco, producto de la incineración de los sufragios de la
tarde del martes, y el repique de las campanas, indicaron 45 minutos antes
que al menos las dos terceras partes de los 115 cardenales electores definieron
al nuevo Sumo Pontífice.
Primer
mensaje de Su Santidad Benedicto XVI
"Queridos
hermanos y hermanas, después del gran Papa Juan Pablo II, los señores
cardenales eligieron a un humilde servidor de la viña del Señor
(...) también me reconfortan vuestras plegarias."
Después
de ser presentado a los fieles congregados en el Vaticano, ofreció
su primera bendición Urbe et Orbi, a la ciudad y al mundo desde
el balcón central de la Basílica de San Pedro.
A
las 11:50 am (hora de Roma) del martes 19 de abril, apareció la
segunda fumata negra de la chimenea ubicada en la Capilla Sixtina. El
humo oscuro indicó que después de las dos votaciones de
la jornada matutina del Cónclave ningún cardenal obtuvo
los dos tercios, es decir, los 77 votos necesarios para ser elegido Pontífice.
Tanto
las miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro como cientos de
periodistas que aguardaban la segunda fumata del Cónclave vivieron
un momento de desconcierto a las 12:00 pm cuando las campanas de la Basílica
vaticana comenzaron a tañer en su acostumbrado horario de mediodía.
Sin embargo, el panorama se aclaró después de unos instantes
al verificarse el motivo del toque de campanas acompañado del inequívoco
color negro del humo.
Después
de esta jornada de votaciones del Cónclave los 115 cardenales se
dirigieron a la Casa de Santa Marta.
Hoy
por la tarde comenzó la tercera jornada de votaciones, donde finalmente
se eligió al nuevo Pontífice.
La
elección comenzó el lunes pasado a las 4:30 pm, hora de
Roma, (14:30 GMT), cuando los 115 cardenales de 52 países que tienen
derecho a voto entraron a la Capilla Sixtina en solemne procesión.
Después de haber prestado juramento el último de los Cardenales
electores, el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias
pronunció el extra omnes ("fuera todos") y los ajenos
al Cónclave salieron de la Capilla Sixtina. Los cardenales, ahora
a puerta cerrada, han quedado incomunicados hasta que seleccionen al próximo
líder de la Iglesia Católica.
Los
Cardenales Electores celebraron por la mañana la Santa Misa "pro
eligendo Papa" en la Basílica de San Pedro, que precede al
cónclave, y en la que se invoca la Guía Divina.
La
Misa fue presidida por el hoy Santo Padre quien en su homilía,
ya hablaba a los cardenales resistir los peligros que acechan a la fe
católica.
El
Vaticano dispuso estrictas medidas de seguridad para que los detalles
de las deliberaciones de los cardenales no lleguen al mundo exterior.
Un
acto de Fe*
“El
nuevo Papa ya ha sido escogido por el Espíritu Santo. Nuestra tarea
es la de rezar para comprender quién es el elegido”, dijo
por su parte el Cardenal Ennio Antonelli, Arzobispo de Florencia (Italia),
durante una concurrida Misa celebrada en Sant’ Andrea delle Fratte,
ubicada en el centro de Roma, cerca de la Plaza España.
“Nosotros
no sabemos quién será el Papa. Ninguno de nosotros puede
decirlo en este momento”, dijo a su vez el Cardenal Norberto Rivera
Carrera, Arzobispo de Ciudad de México. “Creo que el Espíritu
Santo ya lo sabe, pero aún no nos lo ha comunicado”, agregó
el purpurado mexicano, durante la Misa que celebró en la Iglesia
de San Francisco de Asís en la zona de Ripa Grande en Roma.
El
Cardenal Marc Ouellet, Arzobispo de Québec (Canadá), dijo
el domingo en Roma que el Cónclave no es un acto político,
sino un acto de fe. Comentando el Evangelio del Buen Pastor, el Purpurado
canadiense recordó que “el Cónclave le da a esta fiesta
un carácter particular ante la ausencia del Papa. Por eso, quiero
invitarlos a la oración por elección que harán los
cardenales”.
El
Cónclave, explicó el Cardenal, “no es un acto político,
basado en cálculos humanos, sino un acto de fe, que busca elegir
al buen Pastor sucesor de Pedro”; y por eso “involucra a toda
la comunidad y no sólo a los cardenales”.
El
Cardenal describió el período de Juan Pablo II como “el
Pontificado que ha macado la historia contemporánea como ningún
otro del siglo 20”; y recordó que el Papa difunto “escogió
hace seis meses a mi ciudad, Québec, como sede para el próximo
Congreso Eucarístico Internacional en el 2008, coincidiendo con
el 400 aniversario de su fundación”.
“Los
días inolvidables que vivimos ahora nos hacen apreciar la grandeza
de ser miembros de la Iglesia católica”, dijo el Cardenal;
quien concluyó pidiendo a Dios para que “podamos estar bien
preparados para acoger al nuevo Papa y prestar nuestra solicitud a su
ministerio pastoral y a su magisterio”.
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