| |
JUAN
PABLO II, EL GRANDE, Escuché
esta frase en un noticiero y la cual me ha puesto a reflexionar como Cristiano
y le he pedido mucho a Dios para poder comprenderla.
Para
estos tiempos en que el Papa Juan Pablo Segundo ha pasado a la presencia
divina de nuestro Señor Jesucristo, ha sido noticia y realce nuestra
Iglesia Católica en el contexto mundial. Algo muy agradable y reconfortante
puesto que vemos la grandeza de la Iglesia de Nuestro Señor.
También
se resalta en primera plana la grandeza papal, y específicamente
el papado de Juan Pablo Segundo, y esto, nosotros los CRISTIANOS –
CATÓLICOS tenemos que saberlo comprender, discernir a la luz del
Espíritu Santo para que cuando vengan los reclamos, reproches y
toda clase de ataques, sobre todo de nuestros hermanos separados, (que
ruego a Dios para que no suceda) y otros grupos y sectas de los cuales
el enemigo común pueda hacer uso para atacar nuestra fe, podamos
contrarrestar, y sobre todo salir victoriosos como CRISTIANOS en todo
el sentido de la PALABRA.
Sabemos
que nos estamos adelantando, pero sentimos la necesidad de salir adelante
en la batalla que esperar a ser atacado.
¿Qué
ataques pueden surgir? Se podría alegar que
nosotros los Católicos le damos más importancia al Papa
que a Jesucristo, puesto que le estamos dando gran y más despliegue
a su vida que a la de Nuestro Señor, y que por lo tanto lo estamos
idolatrando, es lo que alcanzo a vislumbrar que puede suceder y que podría
ser el arma que nuestro enemigo utilizaría para atacar nuestra
fe y robarse Las almas de La Iglesia de Cristo diciendo que estamos faltando
al primer mandamiento (adorar a Dios sobre todas
las cosas).
¿DE
DONDE VIENE LA GRANDEZA DEL PAPA?
La grandeza
del Papa viene del Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, y
entonces entraríamos a ver su vida, sus pensamientos, sus actuaciones,
sus escritos y enseñanzas, sus convicciones, y nos daríamos
cuenta que todos estos actos del Papa son imitaciones de Nuestro Señor.
El papa, que como buen CRISTIANO sólo hace y responde a la Voluntad
del Padre Y PARA GLORIA DEL PADRE.
Escuchamos
por las noticias donde se tilda o se hace alusión al Papa Juan
Pablo Segundo como un Papa Conservador, pero Nosotros CATOLICOS deberíamos
decir, no un Papa conservador, sino un Papa que se sujeta a los designios
divinos, a la voluntad de nuestro Dios y Señor Jesucristo.
Cosa contraria
de otros que piensan que se pueden hacer modificaciones a la voluntad
divina como lo es el caso de hace unas semanas de un Poeta Español
que propone modificar los diez mandamientos y adaptarlos a la sociedad
actual. QUE EQUIVOCACIÓN TAN GRANDE,
Jesús
dijo, "No crean ustedes que
yo he venido a suprimir la ley o los profetas; no he venido a ponerles
fin, sin a darles su pleno valor, pues les aseguro que mientras exista
el cielo y la tierra, no se le quitará a la ley ni un punto ni
una letra, hasta que todo llegue a su cumplimiento. Por eso, el que no
obedece uno de los mandatos de la ley, aunque sea el más pequeño,
ni enseña a la gente a obedecerlos, será considerado el
más pequeño en el reino de los cielos. Pero el que los obedece
y enseña a otros a hacer lo mismo, será considerado grande
en el reino de los cielos" (Mateo
5; 17-19). Esto es el gran ejemplo que nos ha dejado nuestro Santo
Padre, cumplir a cabalidad, y contra todos, la Voluntad del Padre, y decir
Hágase tu voluntad Señor, y no la
mía (Mateo 26; 39) así
como nos lo enseño nuestro Señor Jesucristo, y Nuestra Madre
María Santísima.
Debido a
que Nuestra Madre María también nos deja ese legado de sumisión
ante la Divina Providencia, es comprensible que es el otro factor preponderante
de la grandeza del Papa, la intersección de nuestra Madre ante
Nuestro Señor Jesucristo, hace de nuestro Santo Padre una persona
sencilla, e imitadora de sus palabras, hágase
en mí según tu palabra (Lucas
1; 38).
Entonces
nuestro santo pontífice, que ya se encuentra en la Gloria de Dios,
fue y es engrandecido por Dios por obedecer, enseñar, y hacer cumplir
la voluntad divina y tenemos la seguridad que Nuestro Señor dice
QUE YA ES CONSIDERADO GRANDE EN EL REINO DE LOS
CIELOS
DIGNO DE
IMITACIÓN
Nuestro
Dios nos llama a la Santidad, El Señor se
dirigió a Moisés y le dijo: “Dile a la comunidad Israelita
lo siguiente: “Sean ustedes santos, pues yo, el Señor su
Dios, soy santo. (Levítico 19; 1 -
2). No contento con pedírnoslo a través de Moisés,
nos lo pide Él mismo, a través de la persona de Jesucristo
Nuestro Señor (Dios hecho hombre), nos dice; seamos
perfectos, como nuestro padre que está en cielo es perfecto
(Mateo 5; 48).
Si bien
es cierto que nuestra vida debe girar única y exclusivamente alrededor
de nuestro Señor Jesucristo, tenemos que tener muy claro que Nuestro
Señor se nos hace presentes a través de los Padres de la
Iglesia. San Pablo nos enseña esta consigna cuando nos dice, Hermanos,
sigan mi ejemplo y fíjense también en los que viven según
el ejemplo que nosotros les hemos dado a ustedes (Filipenses
3; 17). Cosa muy clara para nosotros los CRISTIANOS de nuestra
época, es que si bien TOMAS tocó las heridas de Nuestro
Señor y Creyó, nosotros estamos del otro lado que sin ver
ni tocar creemos, a lo cual Nuestro Señor le da más mérito
y nos llama dichosos. Nosotros no vemos a Cristo, corporalmente no lo
escuchamos ni vemos sus acciones, a diferencia de los apóstoles
que siempre lo acompañaban, pues entonces, se nos hace muy difícil
imitar al Señor, y si pues este es nuestro problema, ahí
tenemos a nuestro Patriarca, su santidad Juan Pablo II.
Dando veracidad,
pues, a lo antes expuesto acerca de la grandeza de Juan Pablo II, él
como digno imitador y fiel cumplidor de los designios de nuestro Señor
Jesucristo, también nos hace el llamado a todos los fieles de la
Iglesia, y esto lo demostró cuando dijo que era el tiempo de los
Laicos, o sea de nosotros los fieles, es tiempo de ser Santo, Y esto no
es pues capricho de nuestro Santo Padre el Papa Juan Pablo II, sino de
el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Esto quedó
muy demostrado, Y por lo tanto invitamos a investigar cuantas canonizaciones
realizó nuestro Santo Padre en los últimos tiempos. (480
nuevos santos y 1330 veatos)
PODEMOS
SER GRANDES EN CRISTO, CON CRISTO Y POR CRISTO
Por lo tanto
imitemos sin miedo a su Santidad, reconozcamos sin miedo la grandeza de
este Santo Pontífice, al igual que la grandeza de innumerables
santos y patriarcas de la Iglesia, que con sus actos, sus acciones, su
vida, nos demuestran y nos dejan en claro que si se puede vivir en santidad.
Y sobre todo reconozcamos que esta grandeza no viene de ellos sino de
CRISTO, y recordemos las palabras de San Pablo “Todo lo puedo en
Cristo que me fortalece” y nos atreveríamos a agregar y que
nos engrandece.
Oremos para
que El Señor nos mande un sucesor en el cual podamos verlo a él,
Grande, Poderoso y Majestuoso. Y por lo tanto seamos grandes EN CRISTO,
CON CRISTO Y PARA SU GLORIA.
BUENA NUEVA
|
|